Por Miriam De la O
En un Estado donde la historia política había sido escrita desde una sola perspectiva, la llegada de la Lic Maru Campos a la gubernatura marcó un antes y un después, trajo algo que Chihuahua no solo anhelaba, sino que reclamaba; la voz de mando de una mujer.
Como la primera mujer en ocupar este cargo en Chihuahua, su trayectoria no sólo representa un hito en términos de género, sino también una narrativa de resistencia, carácter y convicción.
Más allá del cargo, su historia está atravesada por experiencias profundamente humanas: pérdidas, desafíos y una constante reconstrucción personal. En esta conversación, Maru Campos se muestra sin artificios, cercana; habla de la soledad, de la fe, del esfuerzo y de las batallas —internas y externas— que han definido su camino.
Esta es una mirada a la mujer detrás del poder, a la líder que entiende el servicio público desde la disciplina, la lucha personal y la cercanía con la gente.
Quién es Maru Campos
En la vida pública solemos conocer a la funcionaria, pero no siempre a la persona… Gobernadora ¿Quién es realmente Maru Campos cuando se apagan los reflectores de la política?
Después de que baja el telón, aparece esa no tan buena compañera que se llama soledad. A veces se disfruta, a veces no…
Quienes no se dedican a esta profesión piensan que vivimos rodeados de gente, glamour y diversión, pero cuando se apagan los reflectores soy como cualquier chihuahuense, como cualquier mujer: lo único que quiero es quitarme los tacones, lavarme la cara —aunque siga trabajando en el celular—.
Maru es una mujer exactamente igual a quien me esté leyendo.
Una parte importante de que conocemos es su formación jurídica y académica, que incluso incluye estudios en México y en el extranjero. ¿Qué ideas o principios adquiridos en esa etapa han marcado su manera de ejercer el liderazgo?
Una: Es la educación y la cultura. Nunca el dinero ni el estatus social.
Dos: La vida es competencia permanente
Tres: A veces nos creemos ser rectores del mundo, pero no nos damos cuenta que vivimos en un micro mundo en el que nada es regalado, dado u otorgado
A lo largo de la vida pública se habla mucho de decisiones y resultados, pero poco de emociones. Si mira hacia atrás, ¿qué momentos de su infancia o juventud en Chihuahua moldearon de forma más profunda a la mujer que hoy es?
Sobrevivir.
Sobrevivir a la ruptura de mi familia, en condiciones más difíciles de lo normal y a muy temprana edad.
Sobrevivir a accidentes en los que casi fallezco.
Sobrevivir al abuso y al acoso sexual.
Sobrevivir a la muerte de mi familia… a mi papá, a mi hermano y a mi amado Víctor.
En medio de la intensidad que implica gobernar un Estado, ¿qué cosas la reconectan con lo esencial: con la persona, con la mujer que soñaba antes de imaginar siquiera una carrera política?
Recordar lo que he luchado para ser gobernadora. Estar en contacto permanente con Dios en mi casa.
En mi cuarto tengo un caminito de portarretratos que, cronológicamente, cuenta mi vida política. Eso es para recordarme todos los días el trabajo, el esfuerzo y todo por lo que he pasado.
La mujer que marcó historia
Ser la primera mujer gobernadora de Chihuahua es un hecho histórico. Más allá del simbolismo, ¿qué responsabilidad personal siente al ocupar ese lugar en la historia del Estado?
Trataré de explicarlo: gané una primaria interna contra un hombre, en medio de una voraz, injusta y psicológica persecución. Luego gané una gubernatura también contra un hombre. Antes, en dos ocasiones, me enfrenté a hombres por las alcaldías.
Aquí la regla del juego no es si se es hombre o mujer, o quién es mejor. Se trata de creértela. De creer que las mujeres somos capaces de ponernos los pantalones y tener pasión —mucha pasión— por lo que hacemos.
Cuando inició su carrera política, ¿imaginaba que llegaría a este momento o su camino ha sido más bien una construcción paso a paso?
Definitivamente ha sido una construcción paso a paso, porque los sueños no caen de golpe… los éxitos tampoco.
El éxito es alcanzar tus metas y tus sueños, y eso es un proceso que vas construyendo en tu vida.
¿Qué legado le gustaría que recordaran los chihuahuenses cuando termine su gestión?
Se los advierto desde ahora: no voy a dejar un gran periférico, carreteras o un estadio. Voy a dejar servicios funcionando y funcionando bien.
Voy a dejar cobertura universal en agua, alimentación y salud, especialmente para las niñas y los niños.
De nada sirve tener grandes obras de infraestructura si hay chihuahuenses muriéndose de hambre todos los días o sin tratamientos contra el cáncer.
Aquí, en Chihuahua, cualquier niño o persona que nos pida un tratamiento de cáncer puede obtenerlo.
Esa es la gran diferencia: generar condiciones para después aspirar a otras cosas.
Los Retos
Ninguna carrera política está exenta de momentos complejos. ¿Cuál ha sido el episodio más desafiante de su trayectoria y qué aprendió de él?
Puedo perder una elección, puedo tener una emergencia en el gobierno, pero no puedo comparar eso con vivir una enfermedad como la que viví con Víctor y perderlo.
Gobernar implica tomar decisiones bajo presión constante. ¿Cómo logra mantener claridad y equilibrio cuando el entorno político o social se vuelve especialmente adverso?
¡Me encanta! Estoy muy acostumbrada a vivir bajo presión; es la mejor forma en la que suelo reaccionar. (Ja, ja, ja… ya le dije un secreto a los contras).
En retrospectiva, ¿cree que los momentos más difíciles han terminado siendo también los que más han fortalecido su carácter como líder?
Definitivamente. Eso lo notas en cualquier político. Hay quienes todavía gobiernan o tienen un cargo de elección popular y viven en un mundo color de rosa, sin darse cuenta de que el país está en riesgo grave, y siguen pensando en superficialidades.
La gobernadora: visión política para Chihuahua
Chihuahua es un Estado estratégico para México por su economía, su frontera y su industria. ¿Cuál considera que es el papel que debe jugar Chihuahua en el futuro del país?
Unidad entre actores y colaboración. No a las grillas, no hablar mal de nadie.
Necesitamos salir adelante todos juntos, sí o sí.
Su gobierno ha hablado de una visión humanista y de desarrollo económico. ¿Cómo se equilibran en la práctica el crecimiento económico, la seguridad y el bienestar social?
La seguridad es igual a crecimiento económico, igual a bienestar social.
Gobernar un Estado con realidades tan distintas —desde la Sierra Tarahumara hasta los polos industriales— implica una enorme complejidad. ¿Cuál ha sido su estrategia para atender esa diversidad territorial?
Fui misionera desde muy joven. Mi hermano Guillermo —Que en paz descanse— fue líder de misiones durante varios años, así que conozco bien la Sierra.
Pero el problema se ha agudizado. Hoy todos los secretarios del Gobierno del Estado están volcados a atenderlo. Solo nos falta sumar a más actores; invito a organizaciones como FECHAC a unirse a esta gran causa.
En tiempos donde la política suele polarizarse, ¿qué tipo de liderazgo cree que necesita México hoy?
Necesitamos un defensor o defensora que se ensucie las manos, que le guste la gente ¡y que tenga hambre de luchar!

Fotografia: Nacho Guerrero – Martín Ayala




