
Más que una institución educativa, un motor de transformación que ha marcado el rumbo de Chihuahua durante medio siglo.
Hablar del “Tec” es hablar de evolución constante, pero también de resultados contundentes: crecimiento sostenido, vinculación real con la industria y una apuesta decidida por formar líderes capaces de transformar su entorno. A 50 años de su llegada a la ciudad, la pregunta ya no es qué ha logrado, sino hasta dónde puede llegar.
Más que una celebración, este aniversario es un punto de inflexión. En un contexto global marcado por la disrupción tecnológica, la inteligencia artificial y nuevas dinámicas sociales, el campus no mira hacia atrás, sino hacia adelante. Bajo el liderazgo de Armando Bahena,
El Tecnológico de Monterrey Campus Chihuahua se posiciona como un actor clave en la conversación sobre el futuro de la educación, la empleabilidad y el impacto social.
—Armando, primero que nada, muchas gracias por recibirnos.
—Al contrario, gracias a ustedes por estar aquí. De verdad, esta es su casa. Siempre es un gusto abrir estos espacios para compartir lo que hacemos y, sobre todo, lo que soñamos construir.
—Estamos en un momento muy especial: el 50 aniversario del campus. ¿Qué significa para ti llegar a este punto?
—Es un momento profundamente significativo. No solo para el Tec, sino para toda la comunidad. Llegar a 50 años habla de historia, de evolución, pero también de confianza. Chihuahua puede sentirse orgulloso de tener aquí una institución de primer nivel, que no solo forma profesionistas, sino personas que impactan su entorno.
Es un aniversario que invita a celebrar, pero también a reflexionar sobre lo que viene.
—El crecimiento en matrícula ha sido constante. ¿Qué representa esto?
—Más allá de los números, representa confianza. Confianza de las familias, de losestudiantes, de la comunidad. Hoy vemos niveles prácticamente llenos en varias etapas
académicas, y eso no es casualidad. Es resultado de lo que la gente percibe: calidad,
innovación, resultados. También refleja que lo que estamos haciendo está resonando allá afuera.
—¿Cómo definirías el momento actual del campus?
—Estamos en una etapa muy activa, muy dinámica. A los 50 años, lejos de entrar en una zona de confort, estamos más inquietos que nunca. Hay muchísima actividad, muchos proyectos, mucha vinculación con la comunidad. Y al mismo tiempo, enfrentamos retos importantes, sobre todo por los cambios tecnológicos tan acelerados. Pero esa ha sido siempre la esencia del Tec: evolucionar constantemente.
—Hablando de evolución, ¿cuál es la visión hacia el futuro?
—Tenemos una meta muy clara: convertirnos en la mejor institución educativa de habla hispana. Y eso implica atraer a los mejores talentos, pero también mantenernos alineados con lo que el mundo exige.
Hoy, por ejemplo, la inteligencia artificial no es opcional. Es parte de la vida diaria, y por eso la estamos integrando en todos nuestros programas académicos.
—¿Por qué apostar tan fuerte por la inteligencia artificial en Chihuahua?
—Porque creemos que es una herramienta, no una amenaza. Queremos enfocarnos en inteligencia artificial aplicada, en resolver problemas reales. Aquí encontramos una
oportunidad muy interesante de vinculación con sectores productivos, como el de la construcción, donde ya estamos trabajando en soluciones concretas.
Podemos anunciar que estamos proximos a abrir un hub de inteligencia artificial en Chihuahua, lo cual nos posiciona en un lugar muy relevante a nivel nacional.
—El 100% de empleabilidad de sus egresados es impresionante. ¿Cómo lo logran?
—Es consecuencia directa del modelo educativo. Nuestros estudiantes no esperan a graduarse para enfrentarse al mundo real; lo hacen desde el primer semestre. Trabajan con empresas, resuelven retos reales, generan soluciones. Esa vinculación constante hace que, cuando egresan, ya estén listos… y muchas veces ya estén siendo buscados por las organizaciones.
—¿Qué otros elementos hacen la diferencia?
—El profesor es clave. Un profesor actualizado, vinculado, que entiende lo que está pasando allá afuera. También la formación integral: idiomas, servicio social, emprendimiento, actividades culturales y deportivas. Todo suma. No buscamos solo egresados con conocimiento, sino personas con criterio, con sensibilidad y con capacidad de liderar.
—Participaron en la Bienal de Venecia. ¿Qué significó esto para ustedes?
—Fue un honor enorme. Es uno de los escenarios más importantes del mundo. Pero lo más valioso es que el proyecto que se presentó nació aquí, en Chihuahua. Eso demuestra que desde lo local se puede impactar globalmente. Ahora el reto es mantenernos ahí, seguir generando proyectos que trasciendan fronteras.
—En investigación, ¿cómo se traduce ese impacto en la vida cotidiana?
—Un ejemplo muy claro es el trabajo que se hizo en temas de salud, particularmente en cáncer de mama. A través de análisis de datos e inteligencia artificial, se pueden generar tratamientos personalizados. Eso significa mayor precisión, menos desgaste para el paciente y también una optimización de recursos. Ese es el tipo de impacto que buscamos: tangible, directo y humano.
—Se percibe un fuerte compromiso social.
—Totalmente. El Tec nace de la sociedad y para la sociedad. Nuestro papel no es aislarnos, es integrarnos.
Trabajar con la comunidad, entender sus necesidades y aportar soluciones. Eso es parte esencial de nuestra identidad.
—El programa Líderes del Mañana es particularmente inspirador.
—Es, sin duda, uno de los programas que más nos mueve. Porque no solo estamos dando becas, estamos cambiando historias de vida. Son jóvenes extraordinarios que, sin este apoyo, no tendrían acceso a esta educación. Y cuando los ves, cuando convives con ellos, entiendes que el impacto va mucho más allá de lo individual. Es un efecto multiplicador.
—En estos 50 años, ¿qué legado te gustaría consolidar?
—Seguir formando personas que impacten positivamente a su entorno. Que no piensen solo en su desarrollo personal, sino en cómo pueden contribuir a su comunidad. Y algo que megustaría mucho ver es un mayor liderazgo femenino. Este campus ya tiene una participación muy equilibrada, y sería extraordinario que en el futuro una mujer lo dirija.
—Finalmente, Armando, muchas felicidades por estos 50 años.
—Muchas gracias. Y gracias por ayudarnos a contar esta historia, porque al final, se trata de eso: de compartir lo que hacemos y de inspirar a que más personas se sumen.




